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Demasiadas cosas

¡Gracias!Juan Ignacio, Rocio, Laura, Abel… algo ha sucedido y no se exactamente que… en unas semanas he recibido un montón de correos solicitándome la clave de acceso a los relatos eróticos y felicitándome por el resto de creaciones…
¡GRACIAS A TODOS!
Joder, la verdad es que hace ilusión que gente que no conoces te diga esas cosas… una lagrimita de emoción recorre mi rostro… y ciertamente, me anima a volver a escribir… supongo que no es tarde para ponerse de nuevo a ello.
La otra opción que se me ocurre es que un alma caritativa se está haciendo pasar por diferentes personas para hacerme creer que mis relatos interesan a alguien y devolverme la ilusión por crear… jajajajaja… menudo curro se ha metido… si es así, también Gracias… ¡parece que funciona!

Por fin el nuevo ordenador y yo nos hemos hecho amigos…

La reunión con Inpiración fué reveladora.

El espejo no aguantó despierto… así que Inspiración me contó “demasiadas cosas”.

Me enseñó a crear un mundo en seis días… Así que, cuando se fué, lo creé. Al séptimo día descansé. No cayó en domingo…

También me explicó que lo primero no fué el Verbo, si no la Creación. Eso si, me dijo que lo tomase al pié de la letra. Y lo tomé.

Ahora sé demasiadas cosas que el espejo no puede contarme por que se durmió…

This entry was posted on Jueves, Marzo 29th, 2007 at 23:20 pm and is filed under Bitácora, Diez Mil Noches. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

One Response to “Demasiadas cosas”

  1. Jack Says:
    Marzo 30th, 2007 at 08:01 am

    El espejo tiene poco aguante. Con nada se duerme…… o se rompe.
    Cada seis días puedes crear un mundo. Y cada siete, descansar.
    Demasiadas cosas. Diez mil. Inspiración, a veces, habla más de la cuenta. Y cuenta. Y cuenta. Y cuenta.

    Me levanté despacio dejando la manta en el suelo. Hacía ese frío que no es frío, es humedad. O algo así. Unos pasos dubitativos. Una puerta entrecerrada. Y sí, el espejo estaba durmiendo. Tenía un mundo recién creado reflejado en su espalda. Y demasiadas cosas hechas añicos en la memoria. No quise despertarle. Retrocedí.

    Y con la mirada ausente, descansando un viernes, me digo: Siempre me quedará la Noche!!

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